1 de noviembre de 2014

Seis meses

Seis meses juntos y ya me parece una eternidad. Pero una eternidad en el buen sentido, no de esas infernales que te tocan por ser flor de hijo de puta. Aunque quizá me la merezco. Aunque quizá más adelante.

Seis meses juntos y créeme que aprendí exactamente cuando querés discutir en serio y cuando simplemente morís de ganas porque todo termine en la cama ¿o hay otra forma de solucionar una discusión?
Porque sé que si te hago una carita justo ahora te cagás de risa.

Ya sé que la vivo cagando. Que sos siempre el que le pone una onda bárbara y la rema, cuando yo lo único que quiero es cruzarme de brazos y dejarme llevar. Ya sé que por ahí no te valoro y pongo cara de culo cuando cocinás algo que no me gusta. Pero también entendeme; mi abuela me consintió hasta los 16. No es justificativo pero sirve como atenuante.

Me limito a escucharte y dejarte hablar. Es que no soy todo el año un carnaval. Aunque vos te reís de todo, incluso de mi humor que parece sacado de un mal guión de televisión.
Siempre quise un novio que se ría de mis chistes o que si se lo pido me acompañe a matar. Metafóricamente. (Aunque para mi este país tiene un par de negros de más).

Qué lindo que sos. Incluso callado y vomitándome furia en la mirada.

Y es que sí, yo también me pegaría un tiro en la frente con la misma pistola que a veces uso para matar. Todos tenemos un par de cosas en nosotros que le criticamos a los demás.

Qué lindo cuando decís que soy lo mejor que te pasó en la vida. Aunque tampoco me lo voy creer. Porque “en la vida” me parece demasiado, pero como mínimo te salvé el mes.

Hace poco entendí lo que sería vivir en un mundo sin vos. Que se puede seguir viviendo, obvio. Pero con la misma limitación de moverse sin una pierna, un brazo o con una sube en saldo negativo.

Y es que sí: te necesito, aunque me cueste reconocer. Y es que sí: soy un poco tuyo, aunque nunca quiera dejar de ser del todo de mí.

Y es que sí estoy enamorado de vos, cada día un poquito más. Como cada mañana cuando me despierto a tu lado y tengo tu beso incluso antes de los "buenos días".

Seis meses juntos y ya es nuestra eternidad.
Siempre te voy a amar. Y "siempre" significa para siempre.


1 de junio de 2014

Fumo

Fumo porque no tengo tu boca. Lo de beber es una opción alternativa.
¿O en serio alguien cree que por consumir este líquido color caramelo vas a salir de mi cabeza? Se puede perder el equilibrio pero nunca la memoria.

La realidad es que querer olvidar, es el modo más estúpido de recordar para siempre.

Y yo cada día estoy más seguro de que la felicidad, solo depende del paisaje. Y que el paisaje que puede hacerme feliz, solo depende de vos.

Y nunca volvés.

Porque volver si ya te has ido, es también hacerme la contra.

Lo malo del cariño es que cuando te acostumbras a él, el amor se parece demasiado a una madre. No sé si me lo dijiste o lo soñé. Pero es cierto.

¿Cómo íbamos a desearnos, si ya no sabíamos insultarnos?
E ignoramos a conciencia que el placer comenzaba en las rodillas. Que lamer más que un verbo era un idioma.
Y aprendimos a apagar las luces, pues una vez que se conoce el camino del orgasmo, la rutina se hace cargo de recoger los gemidos.

Pero sin vos la rutina nunca es lo mismo que contigo.

Y creo que estoy viviendo demasiado rápido para morir demasiado joven, demasiado triste, para soñar contigo.
Y creo que me estoy queriendo demasiado poco, por quererte tanto.
Y fumando demasiado a pecho por no encontrarme con tus labios.

Y nunca volvés.

Y ya no sé del todo si aún tu risa es mi canción preferida, las veces que te pienso riendo con otros firmo guerras nucleares en las veredas de los barrios donde vivís.
Porque yo nunca supe amar sin egoísmo, ni pude desear la felicidad en el amor si no era mutua.

Si la guerra era tu nombre, cualquier paz era un campo de batallas.

Así de triste.
Como cuando descubrís que Papá Noel son los padres. O recibís un correo sin posdata.

Así me encuentro.
Como cuando se desvanece la cicatriz que te recuerda la infancia.
Como observar que en el banco donde nos dimos el primer beso han puesto una rotonda, para que gire sin sentido buscando un amor que se han llevado otros labios.

Así de estúpido.
Como decir te quiero a un número que ya no existe. O hacer aviones de papel, por si venís y descubrís que ahora tengo miedo a volar.

Pero nunca volvés.
Y fumo.

11 de mayo de 2014

"Sobre eso no hay duda: es sincero con ella. Porque le cuenta cosas feas, cosas sucias, cosas terribles. Como si supiera que el amor de ella es capaz de aceptar ese lado negro de su ser, esa zona del diablo que nunca muestra a nadie totalmente."
Mario Benedetti.