30 de marzo de 2016

¿Cómo es que no estás aquí?

El corazón lleno como un basurero. Un trabajo que lentamente te mata. Heridas que nunca terminan de sanar. Y una sonrisa a medio asta.
Cansado e infeliz. Derrocado como un gobierno
Sin alguien que te escuche. Sin nadie que te quiera hablar.


Tomaré un último aliento, repleto de nicotina.
Este es mi último paroxismo. Mi ultimo cólico. Mi última dosis


20 de enero de 2016

Pisé el pasado. Me resbalé y volví a caer en él.

Nunca creí en la felicidad
Lo muchas veces imitado, no se repite, no puedo ser sustituido.

Él me agarra, me sostiene el corazón
Cada centímetro de mi negra alma de alquitrán
No sé si está bien que nos retengamos porque no sabemos dejarnos

Ya va a llegar el día de mirarte en el espejo y descubriendo que los golpes te volvieron malo y viejo vas a comprender, cansado, que te transformaste en mí

No te subas al trapecio. No regales tus abrazos. Nunca mires a los ojos. Nunca digas tu opinión. No llorés, no te conmuevas. No perdones al caído; atacalo por la espalda.
Desconfía de tus amigos. Y aunque estés equivocado nunca pidas el perdón

No hay manera de caerte si te quedás en el suelo.
Ni que te desilusionen si no tenés ilusión
Si total van a bajarte, para que intentar el vuelo.
Vos no quieras nunca a nadie y nunca estarás de duelo
Y para que nadie te traicione no abras nunca el corazón
Para que cambiar el mundo si ya sabés que es así
Para que vas a pelearte con la enorme desventura, si total van a enterrarte.
Para que probar la locura. La locura innecesaria y riesgosa de vivir.
Vivir, aunque no sepas vivir. Aunque te cueste morir.

Nadie te puede decir adonde ir. Nadie te marca el destino
Nadie te puede enseñar como vivir. Nadie conoce el camino


26 de agosto de 2015

Citado

Pluma por pluma me arranqué las alas que con amor tejieron mis padres. Y descocí el futuro que Dios me había hilado.
Ahora tengo dos huecos llenos de sangre donde estaban mis alas, la decepción de mis padres sobre mis hombros y un rumbo incierto.
Remojé mis manos en la fuente del pecado para sentirme vivo, pero no medí las consecuencias...
Quizás estaba mejor donde el sentir y la carne no se tocaban, donde era un ángel y Dios me amaba, donde era uno más pero no uno menos.
La hora del Juicio Final está lejos, pero todos lo conocemos. Nuestros pecados ya la estamos sufriendo.