martes, 3 de enero de 2017

No dejes entrar a nadie a tu corazón. No digas te amo

Es extraño porque hace como una semana que vengo pensando en lo mismo: extraño algunas cosas y porque no decirlo también a algunas personas. Cosas que cambiaron, personas que ahora ni siquiera reconozco. Es doloroso, extraño y hasta patético.

Nada es seguro en esta vida. Solo que un día se va a terminar.

Amo todo lo que tengo, aunque sea muy poquito. Amo a todos los que tengo, aunque a veces no sé si ellos sienten lo mismo. No los culpo. No lo pido. Pero lo desearía...

El mundo entero se pone de acuerdo en demostrarme que soy yo el equivocado. Ya me culpé demasiadas veces de todo. Pero tal vez esta vez tienen razón.
No sé compartir nada. Soy muy inseguro. Me fallaron muchas veces. Me dijeron que no me iban a dejar y me dejaron. Me prometieron muchas cosas y no cumplieron. Dijeron te amo, y hoy solo los veo caminar de espaldas, bastante lejos.

Aún así la culpa sigue siendo mía y solo mía, porque cada vez que todo eso vuelve a pasar soy yo el que vuelve a creer cada maldita palabra. Y me siento aún peor porque reacciono peor cada vez. Me voy más adentro, levanto más alto los muros, endurezco más el corazón. Y eso me duele a mi más que a cualquiera.

Se me culpa por sentir demasiado, por ser muy intenso, por amar con pasión, por odiar sin censura. Por tornar absolutamente todo un absolutismo. Para algunas cosas soy así: Absoluto... blanco y negro, bien o mal, no hay medias tintas. Los grises los inventas vos. Y eso hace que estés conmigo o estemos separados. Que esté con vos o estemos solos. Que esté con vos o que esté muerto. No estoy “mas o menos”, no existe ni el mas ni el menos. No los entiendo. Me cuesta y me molesta también no entenderlo.

Trato de transformar en amor tu veneno, y envenenarte con mi puto amor. Tal como una sobredosis.

Yo no te invité a morir, te lo advertí desde el primer día. Hoy te lo repito. La decisión sigue estando en tus manos.

Tomá hoy una dimensión de lo que soy para vos, y sobre todo de lo que vos sos para mi. Si va a pasar de nuevo sólo quiero estar preparado...

domingo, 1 de enero de 2017

Fluir

Hoy me levanté siendo un caos de cosas y una maraña de preguntas. Me senté con ganas de escribir hasta que se me fuera esa angustia, pero estaba buscando un resultado antes de empezar a escribir, y la verdad jamás me resulta productivo.

Busqué en el pasado reciente alguna explicación a mi yo actual. Me busqué, para ver si me encontraba.Y me di cuenta por ejemplo que me aferro demasiado a las cosas; como a fefo, ese oso de peluche que tengo desde los 2 años y que traje a buenos aires a vivir conmigo. Es casi inexplicable cómo y por qué nos aferramos a esas cosas tan puntuales, un amigo, un amor, un lugar, un recuerdo, una prenda, que se yo...

También me di cuenta que a veces hablo solo por hablar, pero en el hueco que queda entre palabra y palabra me doy cuenta de lo que estoy diciendo, y eso me pasó hoy. Me pasó este último año: me di cuenta de las cosas que me gustan. Me gustan tanto que me duelen. Quizás ese vació o esa angustia es el anhelo de querer algo que todavía no tengo, y en lugar de transformarlo en expectación me angustio antes de tenerlo. Suelo ser muy impaciente.

Entonces intenté frenar ahí la filosofación, es que el hombre cuando sabe todo lo que tiene que saber, y no le quedan cosas por aprender lo invade un gran vacío.

Acto seguido sentencié: Si no encuentro las respuestas a mis preguntas significa que todavía me quedan cosas por descubrir, y otras tantas por aprender.

Y comencé a sonreír estúpidamente. Fue en ése instante en que la angustia se fue poniendo mansita, como un perro que ladra hasta que lo acaricias.

Me di cuenta entonces que estamos hablando de una cuestión puramente cíclica. Porque cuando me puse a pensar en todos los resultados que había obtenido en este puto año, noté que estos estaban atados a una gran cantidad de procesos y a un gran conjunto de cambios que implicaba a mi cabeza y mi corazón.

Yo soy una persona muy inquieta, así que no me extraña estar lleno de inquietudes. A veces me pongo filosófico y otras veces me pongo pelotudo, y eso también es cíclico.

Es un proceso, y es una vivencia. Pero sin embargo sigo dándome cuenta que para los mismos resultados, aplico distintas fórmulas. Y así una nueva fórmula se apoderó de mí:
Y si simplemente me dejo fluir con todo lo que siento, todo lo que soy y todo lo que quiero. Ya estoy cansado de tener que actuar todo el tiempo. Ya me cansé de ser alguien que no quiero ser nunca más. Este blog nació siendo un esfuerzo más por lograr eso; una forma de dejar las cosas fluir con ansias, y con naturalidad.

Creo que todo debe tomar el curso que tienen que tomar, sin dejar que el resultado me ponga ansioso, sin seguir preocupándome por lo que esta mal o esta bien para el resto.

Sin prisa, pero con calma, hasta fluir con ansias, y cuando sea el momento justo amar ese resultado, con tantas tantas ganas, que no me quede más remedio que fluir ansioso a su lado.