miércoles, 29 de junio de 2016

Tu culpa

Me miras hoy. Sé que el tiempo no ha pasado. Pero en cambio soy un ángel congelado; en la sal de aquella herida se encuentra a la deriva mi razón.
No me puedes ver a los ojos porque sabes; no se puede sostener en la mirada lo que un día fue la llama de dos vidas. No se paga la mentira y el dolor.

Todo es tu culpa: las lágrimas los besos y el silencio entre los dos. No me castigues si dices lo dices y no te atreves a decir adiós. Hay una roca donde tuve el corazón.

Aunque parezca indiferentes en verdad no lo soy. Una lágrima que cae es porque anhela el sentimiento que habitó en algún momento entre los dos.



miércoles, 1 de junio de 2016


Te amé no una, te amé mil veces. Acabé adicto, con una resaca maldita tras tus abrazos.
La aspirina para el dolor resultó ser tu beso, aunque más parecía una recaída. Convaleciente te recibí entre mis brazos, bajo la franela de mi remera. Te recibí temblando; con los ojos entreabiertos y las mejillas rojas, calientes. Te abracé en la oscuridad, procurando no llorar, sintiendo como mis ojos vidriosos se resistían a derramar lágrimas. No lloré, no lloraré, no por tí.