viernes, 22 de septiembre de 2017

Hollywood's Dead

Me despedaza.Ya casi no queda carne.
Todos se llevaron su porción.

A la poca piedad de tu belleza le regalé mis ojos, agradezco no tenerlos para así no poder verte feliz en brazos que no son los que te sostenían.

A las mentiras de tu sonrisa le dí mi sangre entera, y me la devolviste con dolor eterno que se mueve en mis venas dañándome cada célula.

Al camino recorrido juntos le deje mis manos para que nunca las sueltes.

Mis pies los destruí corriendo sobre espinas para alcanzar todas nuestras promesas.

Los talones y el resto de la pierna se me desintegraron de tanto estar en punta de pies para alcanzar tu boca, tus secretos y tus lágrimas; pero vos te corriste, caigo al vacío.

Mis brazos se quebraron de tanto abrazar el vacío, se estallaron y deshicieron llenando de sangre mi media sonrisa de resignación. ¿Dónde estabas vos cuando yo te abrazaba?

Los oídos me los arranqué al verte de nuevo, tengo miedo de volver a creerte.

La nariz se me fue con tu aroma. Tu olor flota en el aire como el peor de mis fantasmas.

Los dientes los fui arrancando de a uno y los deje para marcar el camino de vuelta a mi dignidad; todavía sigo caminando tras tu estela, ya no me quedan perlas. Ya no me queda alma.

Los hombros se fracturaron de tanto cargarlos con problemas ajenos. De esto no culpo a nadie, yo lo elegí.

Con mi pelo hice una alfombra de entrada, siempre tuviste la costumbre de limpiar lo peor de tu bajeza en lo más alto de mi ser.

Solo queda el pecho, ahí dentro suena el corazón.
Lo sé hundirse en el pantano, no puedo hacer nada.
No puedo regalarlo, no puedo romperlo ni destrozarlo.
Es que no sé que es lo que late allí.
No conozco ese musculo, dejó de funcionar.


No sé que esta pasando.


No tengo forma de terminar este texto. Estoy perdido.

viernes, 25 de agosto de 2017

Alguien

Sos tan duro y muy frágil y no estás listo, debe ser por eso que te quiero. No estás disponible y sos desinteresado y para vos yo solo sé dramatizar. Un millón de veces de un millón de maneras traté de cambiarte; un millón de meses y un millón de días voy a tratar alguna forma de convencerme de que me cambiaste. Vos nunca quisiste cambiar para mi.

Esperé por vos y me ajusté por vos y estoy agotado. Me postergué por vos y me peleé por vos y estoy agotado. Estás muy lejos o demasiado cerca o simplemente para mi no estás.

Estás dormido o reteniendo, oculto o desparecido, perdido o buscado, o por miles de ojos encontrado; sea esa mi clave para desearte. Varias veces, de varias maneras intenté exprimir amor de vos; te di todo, te perdoné todo, pero vos jamás lo hiciste.

Varias horas, de varias maneras, voy a hacerme un festín de sobras que tires.

No pasará mucho antes de que me reclames. No tomará mucho y me encaminaré de nuevo. No será fácil que rompamos todas esas promesas. Estoy en el último trecho de la etapa de auto-privación. Tenés miedo de todos los hombres, miedo de tu funcionamiento interno, miedo de mi corazón.

Te escondes ante el pensamiento de vivir bajo una mirada más elevada que la tuya propia. Un millón de veces y de un millón de maneras he intentado cambiar para igualarte. Varias veces cada día, varios días he intentado des enamorarme de vos...

Me doblé por vos y me privé por vos y estoy agotado. Me deprimí por vos y me contorsioné por vos y estoy agotado. Me sofoqué por vos y me comprometí por vos y estoy agotado. Me silencié por vos y me sacrifiqué por vos y estoy agotado. Estoy agotado y hasta acá llegué. No te pienso dedicar ni una nueva canción, ni un texto, ni una carta, ni un posteo, ni un segundo 
más de chat, ni mencionarte jamás...
Serás como los sueños que olvido tan pronto despierto
Desaparecerás como los monstruos de mis pesadillas

sábado, 1 de julio de 2017

Esta es mi mano derecha

Esta es mi mano derecha.
Es la que mas uso para rascarme.
La que me masturba.
La que agarra la birome (algunas veces uso biromes).
La que aprieta los botones del ascensor.
La del celu.
La del mouse.
La que sostiene la birra.
La que marca el compás de la música que intento bailar.

Es la que es igual a la tuya, que es igual a la mía.
La que busca la tuya para llevarla a pasear por Buenos Aires, llueva o salga el sol.
La que muere de ansias por recorrer tu cuerpo.
La que te quiere apretar fuerte, y ya no te quiere volver a soltar.
La que te saluda desde el colectivo y la que transpira mientras te espero.
La que seca las lagrimas que brotan de felicidad desde el día que te conocí.