miércoles, 19 de octubre de 2016

Bad Romance

Todos tuvimos uno: ese que parecía perfecto, único e inigualable. Que nos prometió tanto, que no ilusionó otro poco, con quién nos cagabamos de risa y lloramos (en aquel momento, sólo de alegría).

Vendedores de humo, fabricantes de sueños, nubes sin agua doblemente muertos.
Nos alquilaron "la felicidad" a plazo fijo, para revocarnos el contrato sin previo aviso y cobrarnos intereses altísimos.
Cambiaron de la noche a la mañana, nos usaron, especularon con aquel sentimiento y se alimentaron de hasta de la última gota de nuestro ser. Pirañas emocionales.
Nos llevaron al cielo con sus palabras, nos instalaron en el paraíso de sus promesas... y un día simplemente nos dejaron caer...
No valían NADA. No eran tan importantes. No significaron tanto. Fueron la pulsión del momento y un gran lección para la vida.

La moneda sigue girando y yo estoy entero.

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